24.5.12
Vuelta al diccionario o Independencia
Ingresar al final del día la cantidad suficiente de material emocional para estar satisfecho, encontrando todo en uno mismo. Independencia.
3.2.12
Muchas cosas o Alma
Llevar gafas sin cristales es como llevar zapatos sin suela. A pesar de ello, tiene alma.
Yo soy como una barrita de madera sin mina de grafito en el interior. Soy como doce hojas unidas, pero sin días ni semanas impresas. Soy una lámpara sin bombilla. Un colchón sin sábanas ni edredón. Un balón sin aire. Me siento como un libro sin palabras, en blanco, vacío, aún por escribir.
Puedo no tener muchas cosas, pero tengo alma.
3.1.12
La vida es esforzarse o Yo y mi voluntad
Todo el mundo tiene un límite. Existe gente valiente y, por supuesto, hay cobardes a patadas. Pero absolutamente todos y cada uno, tenemos un límite. Nada de eso de que nada es imposible es cierto. Lo que sí podemos hacer es trabajar para que algo que hoy pueda parecernos imposible, en el futuro sea factible. Y esto es lo que la mayoría de la gente, valientes y cobardes, no comprende.
Si sales a la calle y cruzas la mirada con la gente que camina en sentido opuesto al tuyo, verás más miedo en sus ojos del que jamás imaginarías. Y es que ni ellos son conscientes, a veces, de que tienen miedo. Solo unos pocos tendrán una mirada firme y decidida. Los cobardes se dejan asustar por lo que creen que en realidad son sus límites, pero menuda panda de flojos, si ni siquiera saben cuál es su límite. En realidad no lo conocen. Los tenaces, los que confían en sí mismos, esos de ojos fuertes, tienen una idea de dónde se encuentran sus límites, y aunque estén por debajo de lo que a cualquiera le gustaría, lo aceptan y van a, como mínimo, igualarlos. Peleando, cerrando los puños y apretando los dientes.
Lo que diferencia a los firmes de los verdaderamente grandes, es que estos últimos -aparte de ser muy pocos- tratan siempre de subir el límite, de ampliarlo un poquito más a base de esforzarse, de trabajar, de creer en sí mismos. De saber que los límites se los pone uno mismo. Ah, sí, qué frase más típica. Para cambiar tú límite, tienes que ser auténtico, único, no como esa frase y, nunca, repito, nunca, querer cambiar de la noche a la mañana o en gran cantidad algo que seas capaz -o no- de hacer.
Estos, los grandes, los reales, los originales, los que se conocen, además de una mirada decidida, rebosan confianza y llevan una sonrisa en los labios, porque saben que el trabajo duro tiene recompensa.
La vida, esta historia, es un cuento de dos: yo y lo que yo haga, mi voluntad.
Si sales a la calle y cruzas la mirada con la gente que camina en sentido opuesto al tuyo, verás más miedo en sus ojos del que jamás imaginarías. Y es que ni ellos son conscientes, a veces, de que tienen miedo. Solo unos pocos tendrán una mirada firme y decidida. Los cobardes se dejan asustar por lo que creen que en realidad son sus límites, pero menuda panda de flojos, si ni siquiera saben cuál es su límite. En realidad no lo conocen. Los tenaces, los que confían en sí mismos, esos de ojos fuertes, tienen una idea de dónde se encuentran sus límites, y aunque estén por debajo de lo que a cualquiera le gustaría, lo aceptan y van a, como mínimo, igualarlos. Peleando, cerrando los puños y apretando los dientes.
Lo que diferencia a los firmes de los verdaderamente grandes, es que estos últimos -aparte de ser muy pocos- tratan siempre de subir el límite, de ampliarlo un poquito más a base de esforzarse, de trabajar, de creer en sí mismos. De saber que los límites se los pone uno mismo. Ah, sí, qué frase más típica. Para cambiar tú límite, tienes que ser auténtico, único, no como esa frase y, nunca, repito, nunca, querer cambiar de la noche a la mañana o en gran cantidad algo que seas capaz -o no- de hacer.
Estos, los grandes, los reales, los originales, los que se conocen, además de una mirada decidida, rebosan confianza y llevan una sonrisa en los labios, porque saben que el trabajo duro tiene recompensa.
La vida, esta historia, es un cuento de dos: yo y lo que yo haga, mi voluntad.
1.11.11
Obsesión o Búsqueda
Qué sería de la vida, de mí, sin descubrir cosas nuevas siempre que se puede. La sensación que surge cada vez que conocemos algo nuevo, y que nos gusta, es incomparable a cualquier otra. Es única.
Puede ser, por ejemplo, un libro, una persona, un plato, o una canción.
Una canción. Creo que nada causa más impacto instantáneo que esos disparos sonoros, de escasos minutos de duración. Al fin y al cabo, un libro no se lee en un rato, ni se conoce a una persona -que valga la pena- en una tarde. Del mismo modo que un nuevo manjar tiene mil variantes por disfrutar aun.
No sucede así con la música. Cierto es que se puede destripar más y más, a base de escuchar cada vez más atentamente, pero esa primera impresión que causa, es irrepetible.
Por eso, es una de las cosas que más me gusta: seguir buscando, presionando las teclas adecuadas para encontrar todo eso que aun desconozco.
Puede ser, por ejemplo, un libro, una persona, un plato, o una canción.
Una canción. Creo que nada causa más impacto instantáneo que esos disparos sonoros, de escasos minutos de duración. Al fin y al cabo, un libro no se lee en un rato, ni se conoce a una persona -que valga la pena- en una tarde. Del mismo modo que un nuevo manjar tiene mil variantes por disfrutar aun.
No sucede así con la música. Cierto es que se puede destripar más y más, a base de escuchar cada vez más atentamente, pero esa primera impresión que causa, es irrepetible.
Por eso, es una de las cosas que más me gusta: seguir buscando, presionando las teclas adecuadas para encontrar todo eso que aun desconozco.
30.10.11
Exceso de equipaje o Llegar
"No me gusta vivir al cinco", me han dicho hoy.
Ha tenido que ser un puñetero número el que me hiciera comprender lo que me llevan tratando de explicar un tiempo.
No me gusta el cambio, no me gusta arriesgar, no me gusta jugármela. A base de masterizar eso de "vivir al cinco", he conseguido llegar a vivir más arriba, y resulta que se está cómodo, se respira tranquilidad, orden y calma. Si quiero algo, sé donde encontrarlo, porque yo lo he colocado ahí previamente. Nunca podré, en cambio, llegar al máximo. Eso incluiría perder toda ese conocimiento de mi entorno, el saber dónde está cada cosa en cada momento.
No me gustaría vagar por ahí sin saber dónde voy a dormir esta noche. No me gustaría caer, no ser regular. Pero tampoco me gusta no poder alcanzar la excelencia.
- Creo, caballeros, que es hora de empezar a tirar equipaje por la borda. Así llegaremos antes.
- ¿A dónde, capitán?
- No lo sé, pero no ha de importar, porque llegaremos.
Ha tenido que ser un puñetero número el que me hiciera comprender lo que me llevan tratando de explicar un tiempo.
No me gusta el cambio, no me gusta arriesgar, no me gusta jugármela. A base de masterizar eso de "vivir al cinco", he conseguido llegar a vivir más arriba, y resulta que se está cómodo, se respira tranquilidad, orden y calma. Si quiero algo, sé donde encontrarlo, porque yo lo he colocado ahí previamente. Nunca podré, en cambio, llegar al máximo. Eso incluiría perder toda ese conocimiento de mi entorno, el saber dónde está cada cosa en cada momento.
No me gustaría vagar por ahí sin saber dónde voy a dormir esta noche. No me gustaría caer, no ser regular. Pero tampoco me gusta no poder alcanzar la excelencia.
- Creo, caballeros, que es hora de empezar a tirar equipaje por la borda. Así llegaremos antes.
- ¿A dónde, capitán?
- No lo sé, pero no ha de importar, porque llegaremos.
18.10.11
Lo mejor es lo que queda por venir o Lo mejor es saber lo que tiene valor
Miro el calendario un día más. Apunto la fecha. Hoy me he sentido débil. Decenas de meses atrás, sucedió por última vez. Entonces, frené. Decidí descansar. Hoy no. Llevo todo el día preguntándome si, de haber sido como soy hoy por aquel entonces, me habría rendido tan fácil. Ahora lo veo claro: ni por asomo.
Es por esto que he pensado en que, de seguir esta evolución que ya se cuenta por años, podría vencer aun más cosas de las que actualmente consiguen frenarme. Falacia. No es fácil seguir evolucionando. Ni siquiera bajando el ritmo. Faltan cosas, huecos que rellenar, novedades que descubrir, hábitos que adaptar.
La enseñanza de hoy, directamente, es que si no sabes cómo completar algo, recurras a los sabios. Doy gracias a una de esas personas, y celebro un párrafo que otro diferente escribió.
Quizá tengan razón ambos al decir que lo peor es ser pobre de amor. Yo, aun reniego creermelo. No del todo. Todavía.
Es por esto que he pensado en que, de seguir esta evolución que ya se cuenta por años, podría vencer aun más cosas de las que actualmente consiguen frenarme. Falacia. No es fácil seguir evolucionando. Ni siquiera bajando el ritmo. Faltan cosas, huecos que rellenar, novedades que descubrir, hábitos que adaptar.
La enseñanza de hoy, directamente, es que si no sabes cómo completar algo, recurras a los sabios. Doy gracias a una de esas personas, y celebro un párrafo que otro diferente escribió.
Quizá tengan razón ambos al decir que lo peor es ser pobre de amor. Yo, aun reniego creermelo. No del todo. Todavía.
25.9.11
Viajero o Billete
Cuando coges el autobús, te dicen que conserves el billete hasta que bajes en tu parada. Pues la vida vendría a ser algo así como un viaje en autobús, con la diferencia de que al mismo tiempo eres viajero y billete. Eres tú quien te hará llegar al destino. Como billete, jamás te pierdas. Has de tenerte en la mejor estima posible, y ten siempre presente que, sin billete, no hay forma de llegar al final del trayecto.
En la vida, cada día es un revisor que te pide el billete para comprobar a dónde vas, y que estás pagando lo que vale el viaje. No lo arrugues ni lo tires. No te arrugues ni te tires. Solo así llegarás al final que tú te propongas. Sale caro, pero merece la pena.
Eres el trozo de papel más importante que jamás tendrás a tu alcance. Trátate bien.
En la vida, cada día es un revisor que te pide el billete para comprobar a dónde vas, y que estás pagando lo que vale el viaje. No lo arrugues ni lo tires. No te arrugues ni te tires. Solo así llegarás al final que tú te propongas. Sale caro, pero merece la pena.
Eres el trozo de papel más importante que jamás tendrás a tu alcance. Trátate bien.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
